miércoles, 12 de diciembre de 2007

EL PROBLEMA DEL MÉTODO EN DESCARTES

EL PROBLEMA DEL MÉTODO EN DESCARTES

Descartes es el iniciador de la filosofía moderna. En su teoría confluyen las tendencias y corrientes de la ciencia moderna; intenta dar una base adecuada a las creencias de su época. Pretende la reconstrucción de la totalidad de la ciencia y de la filosofía. La filosofía cartesiana es el paso del realismo ingenuo al idealismo, al subjetivo. Su punto de partida es una teoría del conocimiento, no una ontología. La razón es la fuente del conocimiento y el criterio de verdad. Descartes vive la crisis del pensamiento de su época, crisis que se remonta dos siglos atrás, agravada ahora por la importancia que adquieren las ciencias matemáticas y sus argumentos, que hacen más inseguras las bases científicas de aquella filosofía. Por otra parte se hace necesario un entendimiento entre la fe cristiana, basada en la antigua filosofía, y la nueva ciencia.

A esta nueva época con una nueva ciencia, basada en el método matemático, ha de corresponder una nueva filosofía, que pueda asegurar también, un conocimiento cierto y seguro. La certeza de las matemáticas se convierte en la aspiración de la filosofía moderna. Por eso el problema central de esta filosofía será el problema del conocimiento. Nueva noción del ser y de la verdad. Esta nueva noción de verdad sólo se da en la matemática. Estas verdades inevitables no dependen en absoluto de la experiencia, el verdadero conocimiento es autonomía de la razón.

Descartes busca un fundamento absoluto inconmovible de verdad en que poder basar un conocimiento científico que permita regir la vida y la acción. Pero ese conocimiento no puede obtenerse sin método, hasta el punto de que es preferible no buscar la verdad que ponerse a hacerlo sin método. El método es el que proporciona una orientación del saber. El problema metódico es una actitud humana. Descartes busca algo por virtud de lo cual el yo quede orientado en el mundo. Ese momento primero que proporciona el criterio de orientación de los saberes será autónomo, científico y natural. Va a ser un saber que estará limitado a lo que será de si la razón.

Descartes orienta su método a encontrar el fundamento inconmovible de la verdad y a fundar la unidad del saber. La búsqueda se va realizar en el espíritu donde se accede a esa unidad del saber. El método va remitida la sabiduría, esa sabiduría va iluminar el sentido y la posibilidad misma de la verdad. Descartes apunta a ese momento de unidad de saber. Todas las ciencias están coimplicadas de tal manera que es más fácil aprenderlas todas a la vez que una cualquiera de ellas. Las ciencias pueden ser traídas todas a principio y sabríamos todas las ciencias. La sabiduría radicada en el espíritu es la verdadera filosofía que contiene los principios del conocimiento. En las ciencias matemáticas encuentra Descartes la clave de su nueva filosofía; es verdadero aquello que es claro y evidente.

¿Qué es el método para Descartes? Descartes define el método como:

  • “un medio para aumentar gradualmente mi conocimiento y elevarlo poco hasta el punto más alto”
  • “conjunto de reglas ciertas y fáciles que permiten distinguir lo verdadero era falso con el menor esfuerzo mental y posibilite la comprensión de todo lo que puede ser objeto de conocimiento racional.”

El método son las reglas, la duda es un artilugio metódico en virtud del cual viene la claridad la reglas del método el método es el modo como esa reglas se muestran absolutamente como reglas para la verdad. Hay dos aspectos en el método cartesiano:

    1. descriptivo: el método consiste proceder de tal manera que se sigan las reglas.
    2. interno: reglas en cuanto proceder interno del espíritu.

El método son las cuatro reglas consideradas en su interna vigencia, en su necesidad. Lleva al espíritu a que se conduzca internamente según esas reglas que desvelan el proceder mismo del espíritu. La duda es el artilugio en virtud del cual se pone esto de manifiesto. La duda juega una instancia metodológica, es condición para el método pero luego pierde fundamento.

Para Descartes la esencia del método consiste en el orden y la disposición de los objetos hacia los cuales hay que dirigir la atención del espíritu para descubrir alguna verdad. Lo seguiremos exactamente si reducimos gradualmente las proposiciones complicadas y oscuras a otras más simples, y si a continuación, partiendo de la intuición de las más simples, tratamos de elevarnos por los mismos grados al conocimiento de todas las demás.

Descartes quiere prescindir de aquellos conocimientos que puedan ser sólo probables. En las matemáticas hallamos los conocimientos ciertos por lo que hay que ver el método aplicado en ellas y extenderlo a otras ciencias. La admiración matemática lleva a los racionalistas a la construcción de la Matemática Universal que tendría un valor necesario y universal.

Los actos de nuestro entendimiento por los que podemos llegar al conocimiento de las cosas sin ningún temor a equivocarnos son dos: la intuición y la deducción.

Intuición: “la concepción de un espíritu puro y atento tan fácil y distinta que no cabe ninguna duda sobre lo que comprendemos. La firme concepción de un espíritu puro y atento que nace de la sola luz de la razón. Cada uno por intuición puede percibir que existe, que piensa, etc.”

Deducción: “operación por la que entendemos todo lo que se concluye necesariamente a partir otras cosas conocidas con certeza. Es un movimiento continuo e ininterrumpido del pensamiento que tiene una intuición clara de cada cosa.”

El método matemático consiste en el uso de la intuición y de la deducción. Mediante el primero conocemos aquellas verdades de suyo evidentes e inmediatas (los axiomas); con la segunda alcanzamos aquellas verdades que, sin ser inmediatamente evidentes, alcanzan una evidencia mediata gracias a que llegamos a ellas partiendo de los axiomas y a través de una cadena de razones, es decir, de pasos sucesivos que son evidentes. Pero toda deducción está apoyada en la memoria que puede ser una causa posible error. Los primeros principios son conocidos por intuición y las proposiciones derivadas de estos pueden ser conocidas por intuición y deducción. Las consecuencias más alejadas por deducción.

Los preceptos que recogen el método son las cuatro reglas:

  1. Regla de la evidencia.

" no aceptará jamás como verdadera ninguna cosa que no reconociera evidentemente como tal; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y los prejuicios, y no incluir en mis juicios nada más que lo que se me presentase tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ninguna ocasión de ponerlo en duda ".

Toda idea evidente es clara y distinta: claridad es la presencia y manifestación de una idea ante el espíritu atento que la considera.

Idea distinta es la que no contienen si nada que pertenezca a otra idea.

  1. Regla del análisis:

"dividir cada una de las dificultades que examinase en cuántas partes fueran posible y en cuántas fueran necesarias para resolverlas mejor".

Esto introduce un tema importante en el racionalismo: las ideas simples. Todo esto se encierra en la cuestión de la evidencia. ¿Como se llega a captar las evidencias en sentido interno? Por la intuición.

  1. Regla de la síntesis:

"conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los más simples y más fácil de reconocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, suponiendo que haya un orden incluso entre aquellos que no se preceden naturalmente unos a otros”.

La segunda y tercera regla poner en función las dos facultades del entendimiento: intuición (análisis), deducción (síntesis).

Las características de la intuición:

Uno: es puntual, es coger lo que se presenta.

Dos: la idea intuida es pasiva: no hay que dar ningún rodeo para captar la idea intuida.

Tres: la idea verdadera clara y distinta tiene su lugar nuestro espíritu. Las ideas que están en nuestro espíritu son expresiones de las ideas divinas. Lo encontrado es la primera causa y el primer principio.

  1. Regla de la enumeración: “hacer en todos los casos enumeraciones tan completas y revisiones tan generales, que estuviera seguro de no omitir nada”.

En el método de Descartes hay cuatro fases: 1. La evidencia como criterio de verdad. 2. El análisis. 3. La síntesis. 4. La comprobación de los análisis y síntesis ya realizados.

Con este ideal metódico es necesario que Descartes sea un racionalista y también su desprecio por lo experimental, ya que recurrir a los datos de los sentidos no sólo no prueba las verdades matemáticas, sino que incluso perturba su nitidez.

Establecido ya el método a seguir, la primera tarea que emprende Descartes es la búsqueda de una verdad indubitable en el campo filosófico. Para ello iniciará el método de dudar de todos los conocimientos que posee.

¿Qué sentido tiene la duda en Descartes? No se trata de una duda psicológica sino de una duda metodológica, no tiene su finalidad en sí misma sino que es un proceso inicial de suspensión de juicio. Es no admitir como verdadero más que aquellos conocimientos que estén libres de error. El punto de partida es la duda y, por tanto, el miedo al error. Se trata de descubrir, ante todo, alguna verdad indubitable en la cual se pueda hacer pie firme para buscar, fundándose en ella, las demás, de modo que no quede resquicio alguno para el error. La duda es un punto de partida ya que la evidencia del yo surge del propio acto de dudar, de la reducción del pensamiento de la duda al hecho fundamental y aparentemente innegable que alguien piense al dudar. Esta duda es universal pero también provisional, no solamente en el sentido de que constituye una etapa preliminar en la búsqueda de la certeza, sino también en el sentido de que Descartes no se propone necesariamente sustituir las proposiciones en las que anteriormente creía por otras proposiciones nuevas. También es una duda teorética: no debe extenderse a la conducta. En la conducta a veces estamos obligados a seguir opiniones que son solamente probables